Testimonios de pacientes

David

“Acudí a consulta después de un intento de suicidio. No poder superar una ruptura de pareja me llevó hasta las últimas consecuencias. Asistí a Om Psicología & Biogestalt llevado obligatoriamente por mi madre. No creía en los psicólogos. Todavía recuerdo esta situación, pues me tuve que tragar mis palabras y aceptar que fue lo mejor que pude hacer en mi vida. Las sesiones me llevaron a darme cuenta de que mis problemas no estaban en si tenía o no pareja. Pasado el proceso de duelo, con ayuda de mi terapeuta, comencé a trabajar en el concepto descalificador que me había elaborado de mí mismo y en mi dependencia emocional. Algunas de las sesiones estaban muy enfocadas a mis procesos conductuales. Otras eran más corporales, de ejercicios en sala. Todas las técnicas aplicadas me llevaron a conseguir una armonía interna y a dotarme de herramientas suficientes para que, cuando el desequilibrio pudiera aparecer en mi vida, lograra enfocarlo correctamente y no hacerme daño, como en otras ocasiones. Llegué a consulta sin ganas de vivir; salí de ella con ganas de vivir mi propia vida. “

Juan

“La ansiedad y la depresión se habían apoderado de mí. Todo me iba bien: mujer, niños, buena familia… pero mi trabajo estaba acabando conmigo. No tenía ganas de acudir, me daba miedo cualquier tarea que me fuera asignada. Esto estaba haciendo de mi vida un infierno. Recurrí a Om Psicología & Biogestalt de manera recomendada. Las primeras sesiones me hicieron darme cuenta de que estaba muy equivocado respecto a la labor de un psicólogo. La forma de afrontar mi caso me dio motivación para seguir acudiendo. Los diferentes test, sesiones, ejercicios de bioenergética… me fueron ayudando en mi proceso de auto aceptación, favoreciendo que pudiese aprender a conocerme a mí mismo, descubriendo el origen de mi funcionamiento. Fui ganando autoestima, conocimiento sobre mi forma de reaccionar y ,lo más importante, me di cuenta de por qué actuaba así. Al final pude aprender a gestionar mi ansiedad y depresión, a estar más en el ‘aquí y ahora’ que en el ‘qué pasará’. Esto ha hecho mi vida más sana, más equilibrada y, por encima de todo, me ha permitido darme cuenta de mis potencialidades y conocer más mi entorno para poder enfrentarme al día a día de mi trabajo sin tanta tensión y ansiedad.”

Laura

“Recuerdo cuando acabó mi proceso terapéutico. Al proponerme hacer un cierre y darme el alta, tuve una mezcla de sentimientos: por un lado, satisfacción de haber podido llevar a cabo un trabajo que, para mí, ha sido tan importante, y, por otro, un poco de miedo cuando fui consciente de que este camino que decidí emprender debía seguirlo en solitario, sin guía.
Me preguntaron qué me había resultado útil en terapia y qué creía que había faltado. No dudé un instante: me llevo el aprender a aceptarme, haber podido reconciliarme conmigo misma. Darme cuenta de cuánto tiempo había pasado olvidándome totalmente de mí, haciendo cosas que realmente no quería hacer, sólo para que los demás me quisieran. Ese ha sido el gran regalo que me he hecho: priorizarme y entender que para nada eso es egoísmo. También, aprender a ver lo exigente que era conmigo misma y con todos. No me permitía disfrutar de nada. En mi terapia pude ver la cantidad de “tengo que…” que inundaban mi día a día y que no me permitían hacerme la pregunta realmente importante: ¿Qué quiero yo?
He aprendido a escucharme y respetarme, y sólo eso tiene para mí un valor incalculable.
No supe decir que faltó, ni qué pudo quedar pendiente. Acudí a Om Psicología & Biogestalt pidiendo ayuda, pensando que el problema era el mundo en general, mi alrededor. Mi familia, mi pareja y mis amigos, que continuamente hacían que yo me sintiera mal, hasta que, poco a poco, fui dándome cuenta que yo tenía una parte de responsabilidad en todo esto. Por eso, cuando me recomendaron que dijera una palabra, la que me viniera en ese momento, dije “sorpresa”. Sorpresa porque esperaba que me dieran la razón en todo. Sorpresa porque necesitaba que me dijeran lo malo que era mi entorno. Sorpresa al ir descubriendo que llevaba demasiado tiempo echando balones fuera. Sorpresa porque fui viendo que no era perfecta, que cometía errores, que tenía limitaciones y también muchos aspectos positivos. Sorpresa porque nunca pensé sentir este alivio. Sorpresa porque me parecía imposible aprender a aceptarme y aceptar a los demás. Sorpresa por la forma cercana y amorosa con la que me trataron en terapia. Sorpresa por todas las veces que reí y lloré durante el proceso y jamás me sentí juzgada. Sorpresa por esas veces que me descuadraban y me decían: “Bien, ahora nos vamos a ir a trabajar a la sala”, y yo temblaba porque sentía que no controlaba lo que iba a pasar. Sorpresa porque aprendí que no controlo nada. Sorpresa por la humanidad de mi terapeuta. Sorpresa al descubrir que no había perdido mi capacidad para, precisamente, sorprenderme. Sorpresa.
Me preguntaron si no me importaba escribir mi opinión para la nueva página web, de manera anónima. Y lo hago encantada. Si estas palabras pueden servir a otras personas para descubrir lo necesaria e importante que es la terapia, yo también estaré aportando mi granito de arena. Acudí a Om Psicología & Biogestalt perdida, deprimida y con tres diagnósticos psquiátricos diferentes. Me ayudaron a ver (como me dijeron tantas veces) que no soy una etiqueta; soy una persona, y me repetían mi nombre. Y para todo esto me ha servido la terapia. Para poder salir de una depresión que me habían dicho que estaba cronificada; para aprender a relacionarme conmigo y los demás de una manera diferente; para aceptarme como soy; para ver que soy capaz de superar mis limitaciones y miedos. Por eso siempre digo a la gente que todos deberíamos hacer terapia. Como siempre me decían, al final, se trata de aprender a hacernos la vida más fácil.
Así que sólo me queda decir gracias.”

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